Si hay un lugar donde el tiempo se detiene y el lujo se mezcla con la historia, ese es el Hotel Monasterio en Cusco
Desde que crucé la entrada, sentí que estaba viajando a otra época, pero con todas las comodidades que uno puede imaginar.
El antiguo monasterio, con sus muros cargados de historia, te abraza con su energía tranquila. ¡Y qué decir de su patio central! Un paraíso lleno de flores y un silencio que te invita a quedarse horas contemplando.
Cada detalle en este hotel está diseñado para sorprenderte. Mi habitación tenía una vista espectacular, pero lo que más me encantó fue la decoración: arte colonial y un confort que me hacía sentir en casa.
¿Y la comida? Una experiencia aparte. Desde un desayuno buffet con panes recién horneados, café intenso y diversos platos que estuvieron a la altura del lugar.
No es solo un hotel, es una experiencia que conecta lo mejor del Cusco: su historia, su cultura y esa hospitalidad que te hace querer volver una y otra vez. Si alguna vez visitas esta ciudad mágica, te aseguro que el Hotel Monasterio será parte de los recuerdos que más atesoramos.





